ElSemiserio de sasía
Increíble lo que molestan los árboles en las ciudades: cualquiera advierte la movilidad de la cual disponen que les permite atravesarse en la calle ocasionando graves impactos de micros, autos, radiopatrullas y carritos de maní confitado. Para peor, sus ramas ocultan letreros con importantes advertencias, haciendo inútiles sus Pare, ceda el paso, zona niños jugando, zona de balaceras, etc.
Y qué decir de la fragilidad de sus troncos que al ceder ante el viento caen sobre el tendido eléctrico ocasionando cortes de energía, propiciando asaltos, violaciones, compromisos sexuales y otros.
En otoño dejan caer las hojas llevadas por la lluvia y el viento hasta las alcantarillas de desague tapando las vías de evacuación.
La responsabilidad de las inundaciones en la ciudad no es de las autoridades que permiten construir en cualquier parte haciendo salidas de agua-lluvia insuficientes, sino de los árboles, que insensibles a los problemas urbanos tiran sus hojas haciendo taco en todas partes.
Con sus principales activos sin valorar los árboles de la ciudad ni siquiera alcanzan a reciclar el aire, reducidos como están a un cuadradito, enrejados en vano intento por inmovilizarlos.
Si a nivel suelo ocasionan tantos trastornos a nivel aéreo la lucha con los cables – esos que iban a encontrarse subterráneos – los mantienen como principales enemigos de la tevé cable, Internet y telefonía fija.
Al fin y al cabo deberían instalar árboles de plástico.
La ciudad lo merece.
lunes, 6 de julio de 2009
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